Miedo
El Miedo: Apreciar Nuestra Grandeza
El miedo puede tener efectos tanto positivos como negativos en nuestro crecimiento espiritual. Imagina, por ejemplo, que se te llamara ahora mismo para que justificaras tu vida ante el Creador. ¿Cómo te sentirías? La mayoría de personas, con razón, sentirían cierto grado de miedo. Pero como verás esto no significa nada malo siempre que entendamos nuestro miedo correctamente.
¿Qué te está diciendo tu miedo? ¿Cuál es el verdadero significado de tu miedo? Quizá te recuerda cosas que deberías haber hecho pero no hiciste. Puede que te haga pensar las veces que has actuado con visión corta y en interés propio en lugar de como un ser humano que verdaderamente comparte con los demás. Si en realidad tuvieras que explicarle tu comportamiento a Dios, ¿cuán importantes crees que de repente parecerían tus deseos para ti mismo? Podemos utilizar las herramientas kabbalísticas para entrar en contacto con el miedo que podemos sentir al revisar sinceramente nuestras vidas. Y lo que es aun más importante, al conectar con la energía de esta porción, podemos convertir nuestro miedo en una fuerza motivadora para crear cambios positivos en nuestra vida, empezando ahora mismo.
La Kabbalah enseña que, de hecho, cada uno de nosotros aparecerá ante una corte celestial cuando deje este mundo. Pero esta corte no será nada parecido a un juicio criminal o civil del mundo físico. No habrá ángeles fiscales leyendo una lista con nuestras transgresiones, ni habrá abogados defensores rogando clemencia por nosotros. La verdad es mucho más simple: cuando lleguemos al mundo superior, simplemente se nos mostrará la verdadera grandeza de nuestras almas.
Ciertamente, para algunas personas, y quizá para muchas, esta será una experiencia dolorosa. Verán el potencial de grandeza espiritual que han tenido y se darán cuenta de cuánto han malgastado este maravilloso regalo. Mirarán hacia atrás y pensarán: “¡Tuve este gran tesoro y no lo utilicé al máximo!” Esta es una lección atemorizadora, pero también es muy importante. Si tan solo supiéramos y apreciáramos nuestra grandeza; si tan solo pudiéramos ver que no somos simple carne y hueso sino que tenemos una gran alma, que es parte del Creador, nos empujaríamos constantemente a sacar el máximo provecho de ese don.
Si pensar en todo esto despierta un cierto miedo en ti, ese miedo puede ser una bendición. Utilízalo para activar actos de compartir en el mundo cotidiano y para convertirte en un ser que comparte en su corazón y en su alma. La kabbalah puede ayudarnos a enfocarnos claramente en el doble objetivo de la acción externa y el crecimiento interno. Y al meditar en estas enseñanzas, podemos conectarnos con la energía espiritual que hará realidad estos objetivos.
Si quieres continuar leyendo sobre cómo apreciar nuestra grandeza: Los Secretos del Zóhar
